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miércoles, 29 de abril de 2015

Escribir para después


Siempre que me leo me sorprendo y pienso que nunca voy a volver a escribir algo tan hermoso como lo que he escrito antes. Es una especie bien torcida de narcisismo. Me encanta leer las páginas de mi pasado, de mi puño y letra hasta emocionarme a las lágrimas. Me encanta auto-inducirme la nostalgia y renegar del presentefuturo con sus infinidades, aunque guardo la secreta certeza de que siempre seguiré escribiendo algunas líneas burdas que, después, y sólo después, me parecerán hermosas -estas mismas, por ejemplo-. 


Hoy día, comentando con una amiga, me acordé de fotolog. "Me gustaba tanto porque podía escribir mucho", siempre escribía mucho, aunque me comentaran 'sluds rose' los que no se dieron la molestia de leer. Me pregunto: para qué audiencia tanto escribía, para qué audiencia sigo escribiendo y qué comité de censura ya no me deja ''escribir mucho''. La respuesta fascinante que se me abre recién hoy, tras años, es que siempre escribo para mi yo futura. La eterna pregunta por el sentido se advierte relativamente contestada: escribo, para leerme con ternura vieja y compartirme con un poco de vergüenza. 
"Scribo ergo sum", fue mi lema, y me hace un poco más de sentido. Escribo para creerme que fui. 

martes, 24 de marzo de 2015

Del amor y el orgullo

Yo no soy cazadora de pajaritos
Me gusta cuando aletean en mis hojas
y se me posan en las ramas
Cuando el magnetismo de mi tierra los baja del aire
Pero no tengo alma de jaula

sábado, 21 de marzo de 2015

Lectora incógnita de escritora escondida


Para variar, y para seguir el espíritu feminista que me anima, voy a escribir de una mujer.
No la conozco, la verdad. La he visto un par de veces, la he leído mil. Si hablamos, nunca me atreví a confesar que sus historias escondidas eran mi lectura favorita para llorar cuando tengo necesidad de nostalgia. Es psicopateo, en realidad: ya nadie visita los blogs de nadie, pero a veces, cada cierta cantidad de meses, me acuerdo y me hundo en su tiempo, lleno de una tristeza pesada, porque es cotidiana. Se siente en su texto un aire denso, de realidad insoportable, y todo lo que me esfuerzo en hacer pasar por irrelevante me da una pena insondable. La admiro y la envidio, porque no puedo ser tan hermosa y triste, tan melancólica y con tanta dramaturgia armar escenarios de pena, de fealdad y de olvido, siendo tan feliz, tan bella y popular. Tiene una vida de letras desolada que no se condice la de verdad, llega a ser injusto. Pero es mi favorita porque cuando necesito sentirme horrible siempre tiene algo escrito para mí, aunque no tenga idea. 

sábado, 19 de enero de 2013

Círculo amoroso


¿Qué es el amor? ¿Despertar a diario pegado a su cuerpo o no haber conciliado el sueño pensando en cómo sería tener entre los dedos una sola hebra de su pelo? Qué ridículo círculo transitar de lo segundo a  lo primero, para, entonces,  querer  lo segundo de nuevo.  Ay, qué ganas de fundir los niveles, o no verlos.  Qué ganas de no haberme hecho tan tonta: tengo el péndulo en equilibrio, y lo perturbo.