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domingo, 25 de octubre de 2015
jueves, 23 de julio de 2015
La muerte, la conciencia y la verdad. Fin.
De la búsqueda de la verdad concluí que no existe tal, sin embargo hay una certeza que modela todo lo previo a ella. La muerte es el punto final que cambia el sentido de todo lo anterior; de la vida. Y de muertes hay más que físicas, pues, aristotélicamente hablando, todo cambia y, entonces, todo acaba, todo muere. Es preciso tener presente, para no confundirnos ni con pasados ni futuros, que todo es pasajero y eso no cambia nada, salvo en la conciencia, que es donde la muerte hace acto de presencia, el resto sigue igual: la materia no se crea ni se destruye. Está en el darse cuenta.
Perdóname que sea tan sincera, pero no pretendas poseer nada más que este momento, que todo lo demás se lo lleva la corriente. La seguridad de un abrazo dura lo que alcanzan los cuerpos a plegarse. No supongas por ello que son falsos, es sólo que las verdades duran sólo un instante.
martes, 3 de diciembre de 2013
Renacer, una y otra vez
A veces me parece que estoy metida dentro de muchos huevos. A medida que pasa el tiempo parece que voy rompiendo cascarones. Una y otra vez, cascarones simultáneos y superpuestos se van abriendo para dejarme salir, y las imágenes del mundo van ganando claridad, aunque siempre cubiertas por telas de algún otro cascarón.
Este año rompí a penas -y digo a penas, porque fue doloroso y lleno de penas- uno tan potente y transparente, que no me había dado cuenta que estaba ahí. Uno que se parecía a mí, que se acoplaba a mi cuerpo, haciéndome creer que era yo.
Dejé de escribir, dejé de pintar, dejé de cantar. En los últimos tiempos había vivido una especie incubación alienante, tibia, cómoda como un vientre de madre, pero como tal, limitante, quiero decir, superresguardante. Antes había sido yo, y morí. Después me re-gesté, y morí, y nací. Ahora soy tan yo, y lo seré más cuando vuelva a nacer. Porque, al menos si tenemos la mirada vuelta adentro, se puede ver que vivir consiste en nacer y morir, una y otra vez. A veces a diario y a veces en años. Así acumulamos una serie de vidas que se siguen y se cortan, conviven y se aplastan, porque somos muchos Yo. Algunos dirán que es crecer; a eso me refiero yo también.
Me regocija la capacidad de asombrarme con cosas sencillas que espero nunca perder.
Y ahora vuelvo a escribir, y a pintar, y a cantar.
Porque soy tan Yo, tan simple, tan elemental.
viernes, 31 de agosto de 2012
Demente y ciencia [o sobre la Luna Azul]
Sé pocas cosas y creo todavía menos, lo cual es contradictorio, porque, en realidad, a falta de saberes, creo. Creo, por ejemplo, que sólo sabemos creencias, y que "en realidad" es algo que no se puede saber.
[Por lo pronto, conjeturo que el incienso de rosas huele a magia -y las rosas, también las rosas- y que la luna es azul no sólo de tres a siete veces por milenio (los metales lo atestiguan)]
La mente cree que sabe, y sabe que cree. No es un sólo un juego de palabras, medítelo.
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